Noticias — August 18, 2017

Academia JCI: ¿Quién cambia el mundo?

Por: Mohammad Hijazi

“La Academia JCI es la mejor de las experiencias en la JCI” es una frase que oí decir con frecuencia a los Presidentes Nacionales anteriores de la JCI, junto con “Será una de las mejores experiencias de tu vida”.

Y, de hecho, fue, sin dudas, tan memorable como la describieron. Nunca imaginé que podría crear tantos recuerdos, aprender tantas lecciones y hacer tantos amigos en un lapso de diez días.

El mes pasado, tuve el placer de asistir a la Academia JCI 2017 en Kumamoto, Japón. La Academia JCI es un evento anual que se organiza todos los años en una ciudad japonesa diferente, en el que se invita a los futuros Presidentes Nacionales y líderes de la JCI a una academia de capacitación y se los prepara para liderar. Este año, celebramos la 30º Academia JCI, en la que tres décadas de evolución y conocimiento culminaron en una experiencia maravillosa para todos los involucrados. Bajo el eslogan “¿Quién cambia el mundo? ¡Nosotros!”, la JCI Japón preparó un programa intensivo con el Pasado Presidente de la JCI y Líder del Curso de la Academia JCI, Lars Hajslund. Además, esta Academia fue especial porque tuvo como capacitadores al Pasado Presidente Paschal Dike y al Pasado Vicepresidente Ejecutivo de la JCI, Boydee Dizon, quienes nos ayudaron a comprender mejor el liderazgo en la JCI. Se aprendieron muchas lecciones y no alcanzó el tiempo para hablar de todas. Fue una semana y media verdaderamente extraordinaria, de la cual describiré los acontecimientos más importantes.

Como parte del programa, una familia japonesa de Kumamoto nos invitó a pasar un fin de semana con ellos en su casa antes de que comenzara el evento. Se le asignó una familia a cada delegado internacional y, luego de una ceremonia de presentación, nos fuimos con ellos. Tuve la suerte de que me alojaran los Yonemuras, una familia encantadora de padres jóvenes, y una hija y un hijo adorables, que viven en los suburbios de Kumamoto. Como muchas otras familias de la zona, casi no hablaban inglés, lo que hizo que la experiencia fuera incluso más interesante. Nos comunicamos a través del traductor de Google (doy gracias por ese invento) y de señas, y logramos no sólo hablar sobre lo que necesitábamos, sino también mantener conversaciones valiosas y profundas. Aunque este no fue mi primer viaje a Japón, siento que ellos me introdujeron en las costumbres tradicionales japonesas, ¡incluso en las espléndidas comidas caseras! Me trataron como parte de la familia e hicieron todo lo posible para hacerme sentir en casa. Además, les gustó mucho aprender sobre mi país natal, el Líbano, y probar la comida. Les debe de haber parecido un lugar exótico y lejano. Siento que son mi segunda familia y espero volver a visitarlos muy pronto.

Otro acontecimiento importante del programa es la experiencia en la escuela primaria japonesa, y este año tuvimos la suerte de pasar no sólo uno (lo típico en Academias pasadas), sino dos días en distintas escuelas para absorber una experiencia cultural única. En primer lugar, asistimos a un día escolar en el que los maestros y los estudiantes nos recibieron con una ceremonia meticulosamente coreografiada. Después de eso, nos unimos a la clase de gimnasia de los estudiantes, en la que nos enseñaron los juegos tradicionales japoneses, y participamos en un par de juegos de quemado, lo que comprobó que no soy bueno para los deportes, incluso cuando es contra niños de nueve años. También nos invitaron al salón de clases, en el que presentamos brevemente a nuestros respectivos países. Los niños quedaron fascinados al oír sobre las distintas culturas. Sin embargo, la experiencia más fascinante la tuvimos durante las horas del almuerzo y de la limpieza. Los niños japoneses aprenden a ser responsables en la escuela haciéndose cargo de la mayoría de las tareas, desde servir la comida y limpiar los salones de clase, hasta fregar los baños. Mientras nos servían un almuerzo escolar típico de Japón, tuvimos la oportunidad de conversar con los niños sobre sus sueños, y sobre nuestras diferencias y tradiciones culturales. Luego, los observamos limpiar los salones de clase con gran precisión, un espectáculo fascinante.

Nuestro segundo día junto a los niños de la escuela primaria fue armonioso. El comité de la Academia JCI organizó una actividad para intentar romper el récord mundial Guinness de la mayor cantidad de nacionalidades en una clase de danza. Representantes de más de 77 nacionalidades bailaron la canción de Kumamoto junto a la escuela primaria japonesa. La única forma de describir esa experiencia es decir que estuvo llena de magia, ¡y de sudor! Incluso aparecimos en medios japoneses, en reportajes televisivos y en artículos de noticias

Pudimos experimentar todo eso, ¡y aún no he comenzado a hablar sobre la capacitación oficial de la Academia! La mejor forma de describirla es decir que nunca he estado tan lejos de mi zona de confort. Para empezar, nos asignaron compañeros de cuarto japoneses, que podían hablar o no inglés, y luego un equipo con el que debíamos trabajar y hacer una presentación (algunos de mis compañeros de equipo solo hablaban español, coreano o japonés). Todo eso llevó al comienzo de una semana repleta de momentos divertidos y emocionantes, llenos de diversidad cultural. Vivir con mi equipo (el equipo H) por una semana significó estar juntos todo el tiempo, para comer, para festejar, para dormir y para respirar, lo que nos convirtió en una gran familia multicultural y multilingüe. A una semana de capacitación intensiva y trabajo en grupo no le faltaron frustración, instancias vergonzosas, emociones intensas y mucha ansiedad por la separación. En la última noche, la cantidad de abrazos recibidos y lágrimas derramadas superó a la de mejores amigos separándose.

No entraré en detalles sobre el programa oficial, para dejarles un poco de misterio a los futuros delegados de la Academia JCI, pero compartiré las mejores lecciones que aprendí a continuación.

  1. No aprenderás nada si te quedas en tu zona de confort. A veces será difícil, pero vale la pena.
  2. El miedo es una ilusión. Una vez que lo superas, te vuelves más poderoso y puedes alcanzar lo que creías imposible. ¿Qué te parece saltar sobre una pila de vidrios rotos?
  3. “El coraje no es la ausencia del miedo. Es la habilidad de actuar en presencia del miedo”.
  4. Las barreras del idioma se pueden superar con facilidad, especialmente en el tiempo en el que vivimos. No permitas que el idioma sea un obstáculo para conocer personas.
  5. Un objetivo se puede lograr de muchas formas distintas, y todas pueden ser correctas.
  6. Cada vez que estés enojado o frustrado, ten paciencia y piensa: “Estoy aprendiendo. Puede que no sepa exactamente qué, pero estoy seguro de que estoy aprendiendo”.
  7. El amor trasciende el idioma, la cultura, la edad, la nacionalidad, el género y la orientación. No te imaginas lo bien que se siente dar amor (o “diamantes”) a extraños o conocidos, así como recibirlo.
  8. La pluma es más poderosa que la espada, y si la dejas fluir, te sorprenderán las ideas creativas que se te ocurrirán.
  9. Muchas veces debes ser un líder y guiar a la gente por el camino correcto. Sin embargo, lo que distingue a un buen líder es saber cuándo seguir a otros líderes.
  10. Es gratificante recorrer caminos inexplorados, pero, a veces, seguir las instrucciones de los que tienen más experiencia y hacer lo mismo que ellos puede ser más gratificante.
  11. No consideres competencia a la gente que trabaja en ideas, proyectos u objetivos similares a los tuyos. Si se apoyan mutuamente, los resultados serán mejores y más impresionantes.

Yo esperaba que la Academia JCI me diera información para liderar la Organización Nacional de la JCI en mi país, y no me equivoqué, así fue. Sin embargo, me dio mucho más que eso. Me enseñó lecciones de vida esenciales que han cambiado mi vida, mis creencias, mi comportamiento y mi forma de pensar de manera permanente. Me dio amigos de todo el mundo, que ahora tienen un lugar en mi corazón, ¡y de países que ni siquiera sabía que existían! Me incitó tanto a salir de mi zona de confort, que me siento raro cuando vuelvo a ella. Me mostró una perspectiva global distinta, y también me hizo considerar ideas que nunca había siquiera pensado.

Lo que les aconsejo a los miembros de la JCI es que se esfuercen por capacitar a sus comunidades en las Organizaciones Locales y Nacionales. Si tienen suerte, esa dedicación les permitirá quedar seleccionados para asistir a la Academia JCI en Japón, porque el esfuerzo y el compromiso valen mucho la pena.

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Mohammad Hijazi es un consultor e instructor de comunicaciones internacionales. Su trabajo se centra en el marketing, las relaciones públicas y las redes sociales. Actualmente, cubre los puestos de Vicepresidente Nacional de Contrataciones y Divulgación 2017, y de Presidente Nacional Adjunto 2017 en JCI Líbano. Sigue a Mohammad en su blog, Instagram, Twitter y Linkedin.

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